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Tito Puente: majestad del ritmo antillano

 El denominado "Rey del Timbal", en la foto junto a Celia, es uno de los artistas más influyentes de la música caribeña.

Es considerado el artista que más influyó al desarrollo de la música caribeña en los Estados Unidos y uno de los más importantes abanderados de esa experiencia sonora alrededor del mundo.

Su carrera artística y su arte creativo desfilaron con fuerza por el mundo del jazz y la salsa, aunque siempre optó por identificarse sólo como un simple exponente de los ritmos del Caribe, sin más etiquetas que las armonías con las que solía extasiar a sus fanáticos.

Su nombre, Ernesto Antonio ("Tito") Puente Ortiz, una leyenda del sonido latino de Nueva York y cuyo trabajo contribuyó a alterar el curso del estilo musical reinante en esa ciudad en los años 40 y 50.

A lo largo de su extensa y provechosa carrera artística, logró una agenda de producción y creación musical diversa, siendo protagonista de las tendencias más relevantes de la época: mambo, cha cha cha, pachanga, guaguancó y son, hasta aterrizar en la propuesta que fusionó todas esas expresiones con el jazz y otras tendencias de la música anglosajona y que se conoció como salsa.

En ese sentido, Tito Puente pasó a ser la continuidad histórica de los trabajos que a lo largo de los años 30 y principio de los 40 desarrollaron figuras del arte musical popular como Frank "Machito" Grillo y Mario Bauzá. El primero como uno de los más diestros exportadores de la esencia musical cubana al territorio neoyorquino y, el segundo, en tanto uno de los primeros músicos caribeños que fusionó el jazz y el bop con la cadencia antillana para hacerlas bailables.

Hijo del mestizaje cultural

Nacido el 20 de abril de 1923, en el hospital público de Harlem, Tito Puente vivió sus primeros dos años en Puerto Rico, aunque el resto de su crianza se condujo en las calles del este de Harlem, en el sector bautizado como Spanish Harlem y El Barrio.

Sus padres, Ernesto y Ercilia, quienes establecieron su residencia en el 1850 de la avenida Madison, formaron parte de la primera ola migratoria de puertorriqueños hacia Estados Unidos que tomó auge en los años después de la Primera Guerra Mundial. Entonces, la diáspora, agrupada en su mayoría en los distritos de Brooklyn y Manhattan, se ubicó en los márgenes de la ciudad, alrededor de los asentamientos industriales –en gran parte fábricas tabacaleras– con demanda de mano de obra barata.

Ese contexto definió las tendencias culturales que se derivaron del contacto de los emigrantes puertorriqueños con otros grupos racial, nacional y socialmente divergentes. Al mismo tiempo, esa experiencia desarrolló relaciones "interétnicas" que se cristalizaron en la producción musical.

Desde niño, Tito Puente sintió atracción por la música, teniendo como primer acercamiento artístico el baile, actividad que le sirvió para presentarse por primera vez en un escenario junto a su hermana Annie.

"Annie y yo estudiamos todas las formas de baile de salón, incluyendo el tap acrobático, inspirados, claro está, por Fred Ataire y Ginger Rogers. Estoy orgulloso de ser uno de los pocos directores de banda que realmente sabe bailar; es algo que directores de banda más jóvenes deberían investigar", narró el afamado timbalero en una entrevista publicada por el músico Bobby Sanabria en 1990.